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Entrevista
a Rosa Corazón, abogado matrimonialista ante el Tribunal
de la Rota de Madrid
La nulidad matrimonial no es un divorcio a lo eclesiástico
Artículo relacionado:
La indisolubilidad del matrimonio.
Autora: Marta Santín. Entrevista publicada
en la revista "Hacer Familia", Madrid, julio de 2003.
Rosa Corazón, abogada del Tribunal
de la Rota (el Tribunal Supremo de la Iglesia que declara las
nulidades matrimoniales porque ha llegado a tener certeza moral,
es decir, todo lo que humanamente es posible, de que ese matrimonio
no fue nunca válido) afirma que ahora, más que antes,
demandan más personas la nulidad de su matrimonio. Maestra
en Derecho de familia, ha escrito dos libros: "Nulidades
matrimoniales" y el último "Cásate y verás"
que habla del amor verdadero.
“Cásate y veras” es un
libro que habla del amor verdadero y los bienes del matrimonio.
¿Es tan difícil? Cuidar al amor de tu vida es la
mayor satisfacción que puede tener el ser humano. En este
libro hablo del amor verdadero y va dirigido tanto a las parejas
que llevan tiempo casados como a los jóvenes que se van
a casa: Vale la pena luchar por el matrimonio porque hay muchos
bienes y hay que volverse a. enamorar continuamente. El amor no
se impone se gana v se conquista con una labor diaria.
¿Por qué
ahora hay tantas causas de nulidad y antes no las había?
¿Es que la Iglesia ha abierto la mano? ¿Las nulidades
matrimoniales son una especie de divorcio eclesiástico?
Nulidades matrimoniales han existido siempre v
no son ningún tipo de divorcio. Con ellas se declara probado
que nunca existió ese matrimonio y que sólo hubo
una apariencia errónea .Ahora sí hay más
gente que acude al tribunal de la Iglesia demandando la nulidad
de su matrimonio y el tribunal dicta sentencia porque la parte
acude a él pidiéndolo con la demanda correspondiente.
La Iglesia ha incorporado cuestiones de psiquiatría y psicología
que inciden sobre el acto humano del consentimiento matrimonial.
Para demostrar que
nunca hubo matrimonio y por tanto, declararlo nulo, la causa siempre
debe estar en el origen...
En la nulidad la causa está en el origen,
ya existía al contraerlo y es de tal naturaleza, tan esencial,
que impidió que llegara a nacer ese matrimonio. Parecía
que había matrimonio pero no, solo hubo una apariencia
engañosa. Declarar probada la nulidad implicará
de los tres jueces que componen el Tribunal, todos o la mayor
parte de ellos han llegado a tener certeza moral, es decir, todo
lo que humanamente es posible, de que ese matrimonio ni llegó
a nacer porque en su origen, le faltó algo que es esencial.
Hay casos de inmadurez patológica grave que hacen a la
persona que la sufre incapaz para poder asumir las obligaciones
esenciales del matrimonio. Recuerdo el caso de un chico que se
casó con una chica por pena y los casos de una dependencia
excesiva a la madre que hace imposible la convivencia conyugal.
¿Es verdad
que las nulidades son sólo para ricos y famosos?
La inmensa mayoría de los casos de nulidad
matrimonial canónica son de personas que nunca han salido,
ni saldrán, en los medios de comunicación. Las vidas
de los famosos son vidas famosas y todo lo relacionado a ellos
sale publicado en las revistas. La nulidades matrimoniales son
para el que tenga famoso o no- causa de nulidad matrimonial debidamente
probada y actúe de verdad.
Pero se piensa que
el que tiene dinero es el que consigue la nulidad...
Una nulidad matrimonial es cara porque el abogado
que la defiende es caro y el abogado es como el médico:
se puede ir a uno más caro o más barato. La Iglesia
sí hace para que las nulidades matrimoniales no resulten
excesivamente caras. Existe el gratuito patrocinio y la reducción
de costas.
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Alegoría de la justicia.
Tarazona (España) |
¿La Iglesia
no percibe nada de lo que cobran los abogados, los procuradores
o los peritos?
El tribunal eclesiástico percibe, en una
causa de nulidad, sus derechos, tasas o emolumentos que pueden
oscilar entre las 80.000 pesetas [unos 480 euros] y las 150.000
[unos 900 euros] para la primera instancia y una segunda instancia.
El tribunal tiene que cubrir el coste de su personal, del edificio,
del material y de la maquinaria. y los ingresos que percibe por
sus tasas no cubren su coste.
¿Qué
pasa con los hijos cuando el matrimonio se ha declarado nulo?
Los hijos no dejan de ser hijos matrimoniales
y conservan todos los derechos que les corresponden por ser hijos:
eso no cambia.
¿Las nulidades
son contrarias a la indisolubilidad?
No, porque la indisolubilidad del matrimonio se
fortalece defendiendo como válido el matrimonio válido,
pero también declarando nulo un matrimonio que es nulo,
que nunca fue. También cabe convalidar o sanar en raíz
un matrimonio nulo.
¿Puede ser
nulo un matrimonio por falta de amor?
La faita de amor no está contemplada como
posible causa de nulidad matrimonial, pero sí podría
tener relevancia en un procedimiento de nulidad de un modo indirecto.
Por ejemplo, por falta de libertad que sería el caso de
una persona que pudiera probar: "Yo no estaba enamorada,
pero me obligaron a casarme". Aquí puede que haya
habido violencia o miedo grave o falta de libertad interna. No
es el amor lo que produce el matrimonio sino el consentimiento
de los que se casan, teniendo libertad y capacidad para prestarlo.
¿Y la infidelidad?
La infidelidad no hace nulo un matrimonio pero
sí se puede invocar en un procedimiento civil como causa
para conseguir una separación matrimonial. El Código
de Derecho Canónico reconoce que la infidelidad es un motivo
para romper la convivencia conyugal, pero no obstante se recomienda
encarecidamente al cónyuge inocente que otorgue el perdón
por caridad y por el bien de la familia. Es verdad que también
es posible que la infidelidad sea debida a sufrir un trastorno
de personalidad que le hace incapaz para ser fiel al que lo padece.
Puestos a indagar,
¿todo matrimonio podría ser nulo?
No, ni mucho menos. Y afirmarlo sería infravalorar
al ser humano y no reconocer al hombre y a la mujer de hoy la
capacidad para hacer cosas grandes.
¿Cómo
saber que mi matrimonio va a durar para siempre?
La respuesta es que al casarme me obligo a seguir
queriéndote siempre y a poner los medios para quererte
cada día más y mejor. Hay una obligación
moral de fidelidad matrimonial y de mantenimiento de la vida conyugal
que está también recogida en el Código Civil.
La comunicación en el matrimonio es buscar juntos la verdad.
No imponer al otro mi opinión.
Desde su experiencia,
¿cuáles son las dificultades para el éxito
en el matrimonio?
El exceso de trabajo, volcarse demasiado en los
hijos y olvidar al otro cónyuge, no compartir las tareas
de la casa, algunos vicios de origen sin solucionar, la excesiva
presión de los parientes, la falta de entendimiento en
la afectividad o relaciones sexuales...
Se dice que es la
mujer la que se vuelca más en los hijos y se olvida de
cultivar el amor de su marido.
Se puede dar también la circunstancia a
la inversa. A veces una mujer cuida con mucho cariño y
amor la gripe de un hijo suyo y no con el mismo agrado la de su
marido pensando que los hombres son unos quejicas. Al hombre le
cuesta por ejemplo acompañar al médico a su mujer
porque jqué afán de ir al médico, qué
pesada! Me he encontrado con señoras o señores que
les daba miedo, estar solos los dos, porque podían haber
momentos en que no supieran de qué hablar. La pareja necesita
estar sola en momentos del día. Y también debe pensar
que no tiene sentido que uno de los dos se apropie en exclusiva
de los hijos.
Otras veces es la
falta de comunicación en las relaciones sexuales...
Me acuerdo que me decía una mujer joven:
"Mi matrimonio va como van nuestras relaciones sexuales.
Si nuestras relaciones van bien, mi matrimonio va bien; si van
mal, nosotros.. ..un desastre". Si en nuestro matrimonio
no van bien las relaciones sexuales, urge poner el remedio adecuado.
Ella y él tienen que ser valientes y hablar. Si las relaciones
sexuales son mucho más satisfactorias para el hombre que
para la mujer, es necesario buscar la causa del fallo y encontrar
las deficiencias.
Para ser feliz en
el matrimonio...
El matrimonio es unión de vida y amor.
Y hay que saber cómo le agrado, qué le gusta, cómo
le ayudo, cómo le hago capaz de dar de sí lo mejor
que posee, cómo conseguir que por estar conmigo le valga
la pena tanto esfuerzo como requiere nuestra unión. Si
lo conseguimos, es el mayor éxito que podemos lograr en
nuestra vida y nunca es demasiado tarde para las cosas que realmente
son buenas. El matrimonio es la vida en común, no dos vidas
y unos ratitos de vida matrimonial. Como dice el Código
de Derecho Canónico, es el consorcio de toda la vida, toda
la vida del marido y de la mujer corriendo la misma suerte. ¿Hay
mayor unidad? El matrimonio es una unión única,
exclusiva y para siempre, de vida y de amor entre un hombre y
una mujer para el bien de ambos, de sus hijos y de toda la humanidad.
¿Qué
aconsejaría a los jóvenes antes de casarse?
Que no se equivoquen a la hora de elegir pareja.
El matrimonio es para gozar y no para sufrir, pero que hay que
casarse conociendo bien al otro. Si hay problemas importantes
en el otro o en la otra, no te engañes diciendo “el
amor y el matrimonio lo curará, ya lo resolveré”,
porque no es así.
Entonces, nos tenemos
que casar sin defectos...
¡Qué va! Porque entonces nadie se
podría casar: Una cosa son los defectos (que es mejor conocerlos
ya de novios) y otra bien distinta las incapacidades .para contraer
matrimonio, que son causa de nulidad.
¿Cuáles
son en su opinión, los motivos de los fracasos matrimoniales?
Algunos fracasos están en el origen. De
ellos serían nulos lo que, a pesar de las apariencias,
no han llegado ni a nacer por faltarles algo que es esencial para
el consentimiento. Pero en otros casos, que son la mayoría,
el fracaso se ha producido por no haber cuidado ese matrimonio
como es debido. Un fracaso matrimonial no surge de la noche a
la mañana, va precedido de una larga lista de omisiones,
de deficiencias, que se podrían y tenían que haber
evitado.
¿Y qué
hay que hacer para superar una crisis matrimonial?
Puede ser muy recomendable escuchar a personas
experimentadas, acudir a un buen mediador que sea capaz de ayudarnos,
aceptando que los dos tendremos que enderezar el rumbo.
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