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Preguntas
y respuestas frecuentes acerca de la
autorización de matrimonios entre parejas del mismo sexo
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El contrato matrimonial y las uniones
homosexuales.
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matrimonio como consorcio de varón y mujer.
Ofrecemos la traducción al español
de un documento
difundido por la Conferencia Episcopal de Canadá.
Muchas de las respuestas que se basan en un
informe del pasado mes de febrero sobre el matrimonio presentado
por la conferencia episcopal ante la Comisión permanente
sobre Justicia y Derechos Humanos de la Cámara de los Comunes.
El texto completo en inglés y francés
de esta exposición adaptada está disponible en la
página web de la Catholic Organization for Life and Family
y en la página web de la Conferencia
Episcopal Católica de Canadá.
P: ¿Cómo
puede decirse que el principal fin del matrimonio es la procreación,
si no todas las parejas casadas tienen hijos, no todos los hijos
nacen dentro del matrimonio y, con las nuevas tecnologías
y la ayuda de una tercera persona de sexo opuesto, las parejas
del mismo sexo pueden tener hijos?
R:
El hecho de que algunas parejas casadas no tengan hijos sea por
causa de infertilidad o decisión personal no determina
el fin del matrimonio. Las excepciones prueban, no invalidan,
la regla; las formas de actuar individuales no invalidan los objetivos
de una institución; las variaciones no anulan una norma.
El hecho biológico inherente que permanece
es que, por lo general, el matrimonio entre un hombre y una mujer
dará como resultado niños. Hecho que no pueden alterar
ni cambios en el reino de las ideas, ni tendencias sociales o
nuevas tecnologías.
P: ¿Acaso
no han evolucionado durante años los fines del matrimonio?
Por ejemplo, ya no se tolera la violación bajo la cobertura
del matrimonio, o las leyes familiares han desarrollado el reconocimiento
de la igualdad de los esposos. ¿Ha evolucionado hoy el
fin del matrimonio desde la procreación hasta el reconocimiento
de la expresión de un compromiso?
R:
El fin central del matrimonio, que ha servido a la sociedad desde
tiempos inmemoriales, no ha cambiado. Los desarrollos mencionados
arriba no tienen que ver realmente con la naturaleza del matrimonio
sino con cambios dentro de la estructura actual del matrimonio.
Simplemente han sido desarrollos para reforzar, no para redefinir
la institución. Incluso, aunque el matrimonio haya estado
evolucionando durante años, siempre ha sido en continuidad
con su naturaleza.
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La ciencia legal.
Alegoría en la Universidad
de Valladolid (España) |
P: El énfasis
sobre la reproducción, ¿significa que los matrimonios
de parejas infértiles son inválidos?
R:
Hay parejas que no tienen hijos por elección personal o
por infertilidad: el aumento de los segundos matrimonios significa
que se convierten en una circunstancia más común
que en el pasado.
Pero las excepciones no invalidan, sino que más
bien prueban la regla, especialmente cuando tienen lugar en una
institución que juega una papel tan vital como el matrimonio.
Cómo se viva actualmente un matrimonio no determina los
objetivos de una institución importante, que tienen objetivos
críticos para el futuro de la sociedad.
P: ¿En qué
manera afecta a los matrimonios de distinto sexo el que se dé
la posibilidad legal de casarse a las parejas del mismo sexo?
R:
El matrimonio es un consentimiento personal y también social.
Lo que se reconoce legal y socialmente no es sólo el consentimiento
personal sino también un consentimiento social que contribuye
al futuro de la sociedad al tener y criar hijos. Aunque no todas
las parejas casadas tengan hijos, la relación entre un
hombre y una mujer tiene el potencial inherente de crear hijos.
Permitir a las parejas del mismo sexo casarse
cambiaría la definición de matrimonio hasta tal
punto que dejaría de ser matrimonio. La procreación
no es sólo el fin del matrimonio sino que es esencial a
la institución. Además, la complementariedad y riqueza
de la diferencia sexual es esencial para la expresión del
amor conyugal.
Se deben analizar las leyes no sólo según
su impacto en los individuos sino también por su impacto
en el tejido social. Es importante para la estabilidad de la familia
y, en última instancia, de la sociedad, consolidar la institución
del matrimonio.
El señor juez Pitfield en un dictamen del
Tribunal Supremo de la Columbia Británica de octubre del
2001 expresaba la dimensión social del matrimonio de esta
forma: «El estado tiene una justificación demostrablemente
genuina al conceder reconocimiento, preferencia y precedencia
a la naturaleza y carácter de los acuerdos centrales y
sociales en los que una sociedad se apoya».
P: ¿Qué
respuesta se puede dar a las parejas del mismo sexo que dicen
que, si se les permitiera casarse, sus uniones se consolidarían
y sus hijos se verían mejor protegidos, puesto que el reconocimiento
les quitaría el estigma social?
R:
El hecho es que los niños están viviendo hoy en
día en una variedad de hogares: familias mezcladas, familias
extendidas, familias de un solo progenitor, familias en las que
ha muerto un progenitor, familias pobres, familias ricas.
Durante siglos, el matrimonio se ha basado en
la promoción de la relación de pareja y la continuidad
de la sociedad. No se ha basado en primer lugar sobre la afirmación
de la elección de vida de uno de los componentes de la
pareja. En cuanto al estigma social, es importante reforzar la
enseñanza de la Iglesia de que todos los seres humanos
tienen igual dignidad humana y son dignos del mismo respeto, porque
han sido creados a imagen de Dios; esto es verdad aunque cierto
comportamiento sexual sea o no aceptado por la Iglesia.
P: Permitir a las
parejas del mismo sexo casarse, ¿devaluaría el matrimonio?
R:
Conceder a las parejas del mismo sexo el derecho legal al matrimonio
podría cambiar la definición del matrimonio hasta
tal punto que dejaría de ser matrimonio. Borrar las distinciones
entre el matrimonio y otras formas de relación podría
dar como resultado menor diversidad en la sociedad, no mayor.
Esto no es hacer juicios sobre la riqueza y el
valor de los individuos en los diferentes tipos de relación.
Todos los seres humanos tienen una dignidad humana inherente porque
vienen de Dios y son amados por Dios.
Resulta apropiado distinguir entre matrimonio
y otros tipos de relaciones porque así ha sido durante
siglos y continúa siendo el marco a través del cual
se perpetúa la sociedad misma. Las estadísticas
prueban de manera aplastante que el matrimonio es el mejor ambiente
en el que criar a los hijos.
Como afirmaba el señor juez Pitfield en
una decisión de la Corte Suprema de Columbia Británica,
en octubre del 2001, «la única cuestión es
si el matrimonio puede convertirse en algo que no es, para englobar
otras relaciones».
P: Las parejas del
mismo sexo tienen ahora casi todos los mismos beneficios sociales
que las parejas casadas; ¿no se estará en realidad
luchando sólo por una palabra? ¿Qué hay tan
importante en la palabra «matrimonio»?
R:
Las palabras son importantes. Por ejemplo, nuestros nombres personales,
nuestros apellidos son «sólo palabras». Las
palabras significan quién y qué somos y el significado
de las instituciones. El matrimonio tiene un enorme significado
porque ha existido a través de todas las culturas, credos
y sistemas políticos que recuerda la historia. El matrimonio
es una palabra que está llena de historia, significado
y simbolismo, y que deberíamos conservar para esta realidad
única.
P: Si algunos aspectos
del matrimonio se asemejan a los de otras relaciones, ¿esto
significa que no es distinto de otras relaciones?
R:
Es cierto que las relaciones de parejas de hecho producen hijos,
algunos matrimonios no, y algunas parejas del mismo sexo tienen
hijos sea de relaciones anteriores o con la ayuda de las nuevas
tecnologías.
Lo que es importante es no dividir el matrimonio
en sus componentes sino mirar a su fin más importante que
está profundamente arraigado en nuestra historia, cultura
y tradiciones religiosas.
P: ¿Rehusar
a las parejas del mismo sexo el derecho a casarse sería
hacer lo mismo que las leyes de algunos países que se usan
para prevenir el matrimonio entre razas diferentes?
R:
La analogía es inválida porque las leyes raciales
no tienen justificación a la hora de mantener separadas
las razas, no a la hora de hablar de la naturaleza del matrimonio.
Los matrimonios del mismo sexo podrían, como ocurre con
la poligamia, cambiar la verdadera naturaleza del matrimonio al
convertirlo en algo que no es.
P: Hay tres casos
judiciales en Ontario, Quebec, y Columbia Británica sobre
la definición del matrimonio. En todos los tribunales se
ha afirmado que la definición de oposición de sexos
del matrimonio es discriminatoria, y sólo en uno (el caso
de Columbia Británica) se declaró que la discriminación
era justificable. El cambio en la definición del matrimonio,
¿no será sólo una cuestión de tiempo?
¿No debería la Iglesia promover la igualdad?
R: Primero,
estos son juicios de tribunales de primera instancia y hay un
largo proceso de apelación. Las distinciones legales y
sociales se hacen entre matrimonio y otros tipos de relación
como uniones de hecho, uniones del mismo sexo y otras relaciones
adultas no sexuales, no sobre la base de características
personales irrelevantes.
La naturaleza de estas relaciones es substancialmente
diferente del matrimonio, incluso teniendo aspectos similares.
La institución del matrimonio trasciende las excepciones.
Ni se está sugiriendo que las distinciones se hagan sobre
la base de que los individuos en un tipo de relación sean
más dignos de respeto como seres humanos que otros.
La enseñanza católica deja claro
que se debe respetar la dignidad de todos los seres humanos porque
han sido creados a imagen de Dios. Lo que se está cuestionando
aquí es si redundará en beneficio de la sociedad
cambiar la definición del matrimonio hasta el punto de
que ya no corresponda a su realidad, no sólo como ha sido
conocido y vivido durante siglos, sino también como es
conocido y vivido por la vasta mayoría de los canadienses
de hoy, así como por el resto del mundo.
P: ¿Qué
se puede decir sobre las uniones de hecho del mismo sexo?
R:
Hay otras relaciones entre adultos que implican compromiso, cariño
e interdependencia emocional y financiera, impliquen o no un componente
sexual. Si el gobierno ve conveniente tratar sus preocupaciones
a través de uniones civiles o parejas registradas, se debería
hacer de manera que no redefina radicalmente el matrimonio. El
matrimonio debe mantenerse como una institución de sexos
opuestos.
P: Las personas
que forman parejas del mismo sexo formarán parte del registro
de uniones civiles que se creará para ellas, ¿no
serán tratados como ciudadanos de segunda clase?
R:
Tratar el matrimonio de manera diferente no es un juicio sobre
el valor o dignidad humana de los individuos en los diferentes
tipos de relaciones. La distinción se hace debido al papel
diferente que el matrimonio ha desempeñado en la perpetuación
y estabilidad de la sociedad.
25 de marzo de 2003
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