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Congreso
en Roma: Cómo prevenir la nulidad matrimonial
Organizado
por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz
Se sugiere intensificar los cursos prematrimoniales
El derecho canónico, la psiquiatría
y la teología pastoral se han dado cita los días
3 y 4 de abril de 2003 en la Universidad
Pontificia de la Santa Cruz (Roma) para analizar la admisión
al matrimonio y la prevención de la nulidad.
«El momento de admisión al matrimonio debe
ser examinado atentamente», afirmó en su intervención
inaugural monseñor Carlos José Errázuriz
Mackenna, presidente del Comité Organizador del Congreso,
profesor de Filosofía del Derecho y de Teoría Fundamental
del Derecho en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad
Pontificia de la Santa Cruz
Monseñor Errázuriz –que el 3 de
abril recibió el nombramiento del Papa de consultor de la Congregación
para la Doctrina de la Fe- se mostró optimista ante «la
posibilidad de prevenir la nulidad matrimonial ya en el momento de acoger
a las parejas que quieren celebrar el matrimonio según la forma
canónica».
La colaboración entre especialistas en Derecho
Canónico y agentes pastorales es más necesaria que nunca,
sugirió Errázuriz. Por ello manifestó su deseo
de una «sinergia fecunda entre las personas que trabajan en los
tribunales y aquellos que tienen tareas institucionales en la pastoral
familiar y en las cuestiones administrativas en relación al matrimonio
canónico».
Por su parte, el decano del Tribunal de la Rota Española,
monseñor Feliciano Gil de las Heras, expuso
la conveniencia de usar los cursos prematrimoniales como instrumento
para prevenir la nulidad.
En ellos, dijo, «se debería explicar cuáles
son las causas de la nulidad, como la inmadurez o el egocentrismo».
«Estas causas las debe conocer también la comunidad cristiana»,
--agregó--, «que está capacitada y tiene la obligación
de decir a la autoridad si un matrimonio que está a punto de
celebrarse es nulo, de acuerdo con los criterios citados».
Para monseñor Gil de las Heras, «los cursos
prematrimoniales deberían evidenciar las anomalías psíquicas
entre los contrayentes» y procurar terapias adecuadas.
«No se trata de decirle a alguien que no puede
contraer matrimonio, sino de ayudarle con la terapia: está claro
que si se detecta inmadurez, el matrimonio tendría muchas posibilidades
de fracasar, y es nuestro deber prevenirlo», afirmó.
El decano de la Rota Española finalizó
afirmando que «la celebración del matrimonio canónico
debería ser una garantía para el éxito de éste»,
puesto que los eventuales problemas ya se habrían tratado anteriormente
en los cursos prematrimoniales y en el proceso de admisión al
matrimonio.
Por otra parte, el profesor Héctor Franceschi,
vicerrector de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, explicó
que existe un «derecho al matrimonio», técnicamente
llamado «ius connubii», que es un derecho fundamental
de la persona y como derecho fundamental es «inalienable, irrenunciable
y perpetuo».
En la primera jornada del congreso hablaron también,
entre otros ponentes, el profesor Sergio Lanza, presidente
del Instituto Pastoral Redemptoris Hominis, de la Universidad
Pontificia Lateranense, así como el profesor Nikolaus
Schöch, vicerrector del Pontificio Ateneo Antonianum
de Roma, y el profesor Velasio de Paolis, decano de
la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia
Urbaniana de Roma.
El congreso responde a la llamada de Juan Pablo II en
la exhortación apostólica postsinodal «Familiaris
Consortio» (n. 68), publicada en 1981, en la que pide que «todo
hombre y mujer que se casan, celebren el sacramento del matrimonio no
sólo validamente sino también fructuosamente».
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