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La
nulidad de un matrimonio afecta a la Iglesia entera
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no es sinónimo de nulidad, recuerda un canonista.
El aumento de las causas de nulidad matrimonial
debe interpelar a los católicos y exige ofrecer una mejor
preparación al matrimonio, consideran especialistas en
Derecho Canónico reunidos en Roma.
La Universidad Pontificia de la Santa Cruz ha
organizado el II Curso de actualización para agentes de
derecho canónico, del 13 al 18 de septiembre de 2004. Han
participado 200 expertos en esta materia procedentes de todo el
mundo: jueces eclesiásticos, vicarios judiciales, abogados
de tribunales eclesiásticos, etc., de treinta y tres naciones
del mundo y de cuatro continentes. Las sesiones han sido impartidas
por reconocidos canonistas, tanto profesores de Universidades
como miembros de dicasterios romanos. Los organizadores han preparado
el curso siguiendo las indicaciones del Papa en su discurso
a la Rota Romana de 17 de enero del 1998.
El curso ha sido teórico-práctico
y ha contado entre otros con la participación de monseñor
Antoni Stankiewicz, decano del Tribunal Apostólico de la
Rota Romana; monseñor Josef Huber, prelado auditor del
Tribunal Apostólico de la Rota Romana, y el padre Nicolaus
Schöch, decano de la Facultad de Derecho Canónico
del Ateneo Pontificio «Antonianum».
Según datos presentados en el curso, «en
el año 2000, por ejemplo, tenían lugar en todo el
planeta 56.236 procesos ordinarios, 46.092 de los cuales con sentencia
afirmativa». Los motivos que llevan a pedir la nulidad del
sacramento del matrimonio se agrupan en dos bloques principales:
simulación e incapacidad, constataron los juristas reunidos
en el Curso de actualización. La «simulación»
se da cuando no se comparten plenamente las exigencias de la fe
católica en materia de uniones, se subrayó en el
encuentro. La otra causa, la «incapacidad», suele
deberse a «anomalías psíquicas de unos de
los contrayentes y que por tanto carecen de la facultad de poder
efectuar conscientemente sus propias opciones», añadieron
los expertos.
El padre Daneels era uno de los participantes
en el Curso de actualización. «El número de
todas las causas de nulidad matrimonial en el mundo indica que
no se trata de un fenómeno insignificante o meramente académico,
sino de una realidad que no hay que infravalorar», advirtió
el padre Frans Daneels, promotor de Justicia del Tribunal Supremo
de la Signatura Apostólica.
Con exámenes previos, se podrá saber
«si se da o no la voluntad de los candidatos a unirse en
matrimonio para toda la vida», aclaró el decano de
la facultad anfitriona de la iniciativa, Eduardo Baura. El papel
de los tribunales eclesiásticos consiste en «constatar
la verdad en el momento en que son recibidos al sacramento»
y no «en el momento en el que se presenta una causa»
de nulidad, señaló Baura. «No toda anomalía
psíquica hace automáticamente nulo el matrimonio
-explica Eduardo Baura- sino sólo las más graves,
como la esquizofrenia» ¿La homosexualidad, el uso
de las drogas, el Sida, pueden ser causa de nulidad del matrimonio?
«En el caso en que se hayan ocultado dolosamente a la otra
parte, ciertamente sí», responde Baura.
En suma, como subraya Miguel Ángel Ortiz,
otro de los docentes de la Facultad, «si un matrimonio es
nulo, es un bien para los cónyuges y para la Iglesia que
sea declarado como tal. Pero es necesario evitar una visión
de los procesos de nulidad que intente “ensanchar”
las nulidades para que las personas puedan regularizar su situación.
No se trata del divorcio de los católicos, y se debe recordar
siempre»
Según un comunicado de la Facultad de Derecho
Canónico de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz,
«el desafío de la Iglesia está hoy en plantear
una correcta preparación de los candidatos al sacramento».
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II
Curso de actualización en derecho canónico, organizado
por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz del 13 al 18 de septiembre
de 2004. |
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