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Lesionar la libertad religiosa es lesionar
la democracia
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Laicidad no es «indiferencia
o animadversión» hacia la religión,
entrevista a Rafael Navarro-Valls el 14 de enero de 2004.
Fuente: Boletín diario de la Agencia Zenit
del día 10 de marzo de 2006.
El Equipo de Pastoral de la Política y
de la Comunicación (EPPC), de la Federación de Cristianos
de Cataluña ha organizado unas Jornadas entre este viernes
y sábado para hablar de «La libertad religiosa a
los 40 años de la Dignitatis Humanae», del Concilio
Vaticano II. En estas Jornadas, que inauguró el arzobispo
de Tarragona, monseñor Jaume Pujol, el catedrático
de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, interviene
sobre los «Valores morales y objeciones de conciencia en
"Dignitatis Humanae"».
En este contexto, el académico ha explicado
en una entrevista concedida a la agencia Veritas, algunos aspectos
de la libertad religiosa, a la luz del documento eclesial.
-¿Por qué
debe garantizar un Estado aconfesional la libertad religiosa?
-Rafael Navarro Valls: El Estado actual no es
simplemente un "Estado de derecho" sino un "Estado
de derechos". Y entre esos derechos, el primero es el de
libertad religiosa.
Después de la segunda guerra mundial, la
cuestión de los derechos humanos marca un punto de no retorno
en el orden internacional. Quiero decir que su respeto no depende
del prisma con que el poder civil contemple el hecho religioso.
Respetarlo es una cuestión de vida o muerte del propio
Estado de derecho. No es una simple materia accidental conectada
con el "modelo" de relaciones Iglesias Estado elegido.
Un estado "aconfesional" no puede olvidar
que las raíces del tronco al que pertenece se asientan
en los derechos humanos. Lesionar la libertad religiosa es recortar
el propio sentido de existencia de las democracias.
-¿Se puede
hablar de auténtica libertad religiosa cuando se margina
el ejercicio de la práctica religiosa al ámbito
de lo privado?
-Rafael Navarro Valls: Uno de los errores más
de bulto que cometería el poder civil es intentar un ejercicio
de "ingeniería social", que cree un desierto
axiológico y de valores en torno suyo. Es lo que se llama
"el fundamentalismo de la purificación social",
que tiende a eliminar de la vida pública lo discrepante.
Cuando se incide en el error de creer que los
valores religiosos son sólo simples residuos en un horizonte
agnóstico, se vuelve a la vieja utopía de devolver
"a Jonás al vientre de la ballena". Tal vez por
ello el Tribunal de Derechos Humanos ha denunciado la "ola
de intolerancia" que recorre a Europa.
Una de las exigencias más importantes de
la ética civil es que el proceso político quede
abierto a los ciudadanos de todas las convicciones, si premios
ni castigos basados en las convicciones religiosas. No se pueden
imponer recortes o reglas apriorísticas de dialogo político,
que excluyan por definición a sectores creyentes.
-¿Qué
vinculación hay entre libertad religiosa y libertad de
conciencia?
-Rafael Navarro Valls: En las sociedades democráticas
más avanzadas, los problemas de libertad y discriminación
no suelen plantearse en términos de agresiones directas
a la conciencia. Más bien se plantean sutilmente, a través
de agresiones indirectas. Por ejemplo, el Tribunal Supremo de
Estados Unidos ha resaltado que el libre ejercicio de las libertades
-en especial, la libertad de religión y de conciencia-
puede verse amenazado no sólo por una legislación
directamente discriminatoria de las creencias religiosas, sino
también por leyes de propósito eminentemente civil.
Esto ha ocurrido en España con la ley de
reforma del matrimonio en materia de heterosexualidad: su finalidad
es secular, pero sus reflejos han herido las conciencias religiosas
de muchos católicos, protestantes, hebreos y musulmanes.
No es de extrañar que haya planteado escrúpulos
de conciencia en personas (jueces, secretarias de juzgado, alcaldes
etc.) obligadas a aplicarla.
Algo similar ha ocurrido con médicos de
penitenciarías estadounidenses que se han opuesto -por
razones de conciencia- a intervenir en ejecuciones a través
de inyección letal. En al menos doce estados se están
debatiendo proyectos de ley que permitirán a médicos,
enfermeras, farmacéuticos y demás personal sanitario,
amparándose en la objeción de conciencia, negarse
a colaborar en dar muerte a otras personas. Es la misma justificación
con que se ha protegido en todo Occidente la objeción de
conciencia a prácticas abortivas.
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| Gárgola. Basílica en St.
Blasien (Alemania) |
-La "Dignitatis
Humanae" afirma que "los fieles cristianos, igual que
los demás hombres, gozan del derecho civil a que no se
les impida llevar una vida de acuerdo con su conciencia"
¿Qué comentario le merecen los casos de algunos
funcionarios que prácticamente son obligados -contra su
conciencia- a participar en la tramitación de "matrimonios"
homosexuales?
-Rafael Navarro Valls: Algo le he dicho al contestar
la anterior pregunta. Puedo añadir que la limitación
al ejercicio de las libertades ha de interpretarse restrictivamente,
ya que la objeción de conciencia no es una "ilegalidad
más o menos consentida", sino un derecho constitucional
en las sociedades democráticas, que goza de una presunción
de legitimidad jurídica. Nada impide que el Poder judicial
o el Poder legislativo reconozcan la facultad a jueces, alcaldes
u otros funcionarios de negarse a aplicar esas leyes.
Esto acaba de hacer Canadá con el matrimonio
entre personas del mismo sexo. Expresamente la ley que los admite
dice que "nadie puede ser privado de los derechos que conceden
las leyes ni se le pueden imponer sanciones u obligaciones por
la única razón de que ejerza, ante esos matrimonios,
su libertad de conciencia y religión. A nadie puede negársele
la facultad de manifestar (y obrar en consecuencia) sus convicciones
acerca del matrimonio como la unión entre un hombre y una
mujer, con exclusión de otras personas".
-¿Cree que
las dificultades que el Gobierno pone a la enseñanza de
la Religión en la escuela es un ejemplo de vulneración
de la libertad religiosa, un punto que la "Dignitatis Humanae"
menciona explícitamente?
-Rafael Navarro Valls: El problema no es tanto
si el Gobierno español se está mostrando infractor
de la libertad, cuanto si es un digno promotor de la misma. Desde
luego, en materia educativa no lo es. Por un lado, garantiza la
libertad de los padres, pero solo de los padres con recursos económicos,
a una libertad de enseñanza que abarque también
los aspectos filosóficos y pedagógicos, tal como
la debatida Constitución europea quiere garantizar. Por
otro, somete la libre enseñanza de la religión en
la escuela pública a encorsetamientos formales y doctrinales
que ponen en manos del partido en el poder la determinación
de si esa enseñanza va a ser positiva y abierta hacia el
fenómeno religioso o intolerante y hostil hacia el mismo.
-¿Pueden
considerarse violaciones a la libertad religiosa las burlas a
los sentimientos de los fieles? ¿Por qué cree que
pese a haberse producido en España algún caso, la
respuesta es tan "fría" entre los cristianos
mientras la reacción de los musulmanes a lo que consideran
ofensas llega en algunos casos hasta la violencia?
-Rafael Navarro Valls: La libertad de expresión
comporta deberes que, como puntualiza el artículo 10 de
la Convención de Roma, "pueden ser sometidos a ciertas
restricciones previstas por la ley, que constituyen medidas necesarias,
en una sociedad democrática, para la tutela de la reputación
o los derechos de los demás". El problema, pues, es
lograr un equilibrio entre dos derechos de primera magnitud: el
de libertad religiosa y de conciencia y el de libertad de expresión.
Así como sería una insensatez proclamar
una libertad religiosa sin límites (piénsese en
el caso de la muerte de un adolescente por la negativa de los
padres, por razones religiosas, a proporcionarles determinados
tratamientos médicos), también correrían
peligro las bases de una sociedad democrática si se autorizaran
ataques violentos o injuriosos contra la libertad religiosa.
El propio Tribunal de Derechos Humanos, en su
sentencia "Otto Preminger Institut contra Austria",
admite que en una sociedad democrática" se pueden
sancionar e incluso prevenir ataques injuriosos contra objetos
de veneración religiosa, siempre que la sanción
sea proporcionada al fin legítimo perseguido".
De este modo el Tribunal apoyó a los jueces
austriacos que habían autorizado el secuestro de una película
lesiva de las convicciones religiosas de una mayoría de
la población católica del Tirol. En la misma línea,
el artículo 22 de la directiva de la UE "Televisión
sin fronteras" exige que los programas de televisión
no contengan "incitación al odio por motivos de raza,
sexo, religión o nacionalidad".
La religión debe, pues, ser protegida legal
y judicialmente en caso de ataques injuriosos. Otra cosa es la
reacción violenta. La violencia nunca arregla nada, ya
que la verdad religiosa no debe imponerse por la fuerza, sino
proponerse con la razón y protegerse, en su caso, con medios
legales.
En este sentido me parece que la judicatura occidental,
comenzando por la española, debería ser más
sensible a los ataques contra signos o símbolos religiosos.
También, naturalmente, aquellos que afectan a la mayoría
de los ciudadanos, cristianos en el caso de España y de
Europa.
-¿Cuál
es la situación de la libertad religiosa en los países
musulmanes y cómo afecta a los cristianos?
-Rafael Navarro Valls: No puede hablarse de una
posición uniforme de esos países. Túnez,
en donde la libertad de cultos es un hecho, no es asimilable a
Arabia Saudí, donde la libertad religiosa es impensable.
Tampoco puede compararse la situación de los cristianos
maronitas en el Líbano (a los que se respeta) con la de
los cristianos coptos en Egipto, donde, por ejemplo, no pueden
enseñar árabe.
Lo que sí es cierto es que hay países
musulmanes en que no pueden los sacerdotes ejercer su ministerio,
ni cabe culto público cristiano. Así, en Arabia
Saudí las catacumbas de los cristianos son hoy las capillas
de algunas embajadas occidentales y los campos de compañías
petrolíferas extranjeras. El régimen saudí,
que ha asimilado rápidamente la tecnología occidental,
es extraordinariamente lento en incorporar la libertad religiosa.
Por lo demás, es un hecho la progresiva
emigración de los cristianos de los países árabes
de Oriente Medio y Próximo. La razón no es sólo
la inestabilidad política, es también la discriminación.
La lógica fundamentalista del nacionalismo árabe
suele ser la eliminación de las minorías, no sólo
étnicas, sino también religiosas.
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