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Cardenal Julián Herranz,
La libertad religiosa en nuestra sociedad.
Palabra, Madrid 2006, 75 págs.
En
diciembre de 2005 se cumplieron cuarenta años de que
el Papa promulgara uno de los más importantes documentos
del Concilio Vaticano II, la declaración sobre libertad
religiosa Dignitatis humanae. Con motivo de este aniversario,
el cardenal Julián Herranz, presidente del Pontificio
Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos
pronunció un discurso en un acto conmemorativo organizado
por la Conferencia Episcopal Española.
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Universidad de Coimbra
(Portugal) |
A pesar del tiempo transcurrido,
la libertad religiosa sigue siendo uno de los
temas de gran actualidad; siendo una de las libertades
básicas -la primera, según algunos autores-
parece cada día que es más atacada, como recordó Benedicto
XVI en un Discurso al Cuerpo diplomático a principios
de 2006. Lamentablemente, las violaciones a este derecho no provienen
solo de sociedades que ignoran los derechos fundamentales del
hombre o que adoptan formas de fundamentalismo religioso, sino
que también se ven ataques en Estados que se consideran
democráticos, que, impregnados de doctrinas ateístas,
intentan imponer una concepción laicista a todas las capas
de la sociedad. En estos Estados en nombre de una pretendida
neutralidad se encuentran aplicaciones incorrectas o a veces
abusivas, presentando incluso las manifestaciones religiosas
públicas de los ciudadanos como una concesión del
Estado.
La declaración Dignitatis humanae supuso
un punto de inflexión en la enseñanza de la Iglesia,
dentro de la continuidad doctrinal que siempre ha habido en el
Magisterio. Mediante esta declaración la Iglesia presentó un
modelo a la sociedad civil de diálogo entre realidades
políticas e instituciones religiosas, y entre ordenamiento
jurídico y derechos civiles, aunque sin entrar en profundidad
en cuestiones técnicas, como corrsponde a una declaración de
esta categoría. La Iglesia puede pedir a los Estados que concedan
a los ciudadanos el derecho de libertad religiosa, como se contiene
en esta declaración.
Igualmente la Iglesia puede pedir a los Estados el reconocimiento
de su propia autonomía y la necesaria libertad para desarrollar
sus actividades religiosas, gracias a esta declaración.
El Cardenal Herranz, a partir de esta Declaración, examina
las relaciones entre la legislación civil y el hecho religioso,
de acuerdo con los textos legales actuales incluida la controvertida
Constitución europea o el derecho de la República
Popular China. Se analizan cuestiones concretas, concluyendo
que no pocas veces hay auténticas manifestaciones totalitarias
en lo que se refiere a la libertad religiosa, y no solo en países
de regímenes totalitarios.
Esta edición, pequeña de tamaño,
se completa con la propia declaración Dignitatis humanae como
anexo para facilitar su consulta.
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"Se
analizan cuestiones concretas, concluyendo que no pocas veces hay
auténticas manifestaciones totalitarias en lo que se refiere
a la libertad religiosa, y no solo en países de regímenes
totalitarios" |
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