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Lo
que siempre quiso saber sobre nulidades... y nadie le supo responder
Artículo
relacionado: La
declaración de nulidad matrimonial, un servicio a la
verdad.
Autor: A. Llamas Palacio
Fuente: Revista Alfa y Omega, Madrid 21 de junio de
2007
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La Ciencia Canónica.
Universidad de Valladolid
(España) |
¿Es cierto
que las nulidades se consiguen con dinero e influencias?
Cualquier persona puede acudir
al Obispado de su diócesis
para solicitar un proceso de nulidad. Normalmente, hay que tener
un abogado, que será quien presente la demanda de nulidad,
pero si no se tienen medios económicos para pagar a un
abogado, o si, incluso, no se pueden pagar las costas del Tribunal,
la Iglesia le puede ayudar, de diferentes maneras o grados. Todas
aquellas personas cuyo sueldo sea menor al doble del salario
mínimo interprofesional, tan sólo tienen que presentar
unos documentos que lo acrediten, y, por el procedimiento de
Gratuito Patrocinio, la Iglesia les paga íntegramente
todo el proceso. Además, existe la Reducción de
Tasas, por las que una persona, también sin suficientes
medios, puede pagar tan sólo o el 25%, o el 50%, o el
75% del total del proceso. Existe también, en la Iglesia,
la figura del Patrono estable, o abogado gratuito, al que puede
acudir cualquier persona, sin necesidad de demostrar que carece
de medios económicos. Estos abogados están al servicio
de todo aquel que se quiera acoger a ellos.
¿Por qué algunos
famosos, de dudosa moralidad, han conseguido la nulidad?
Hay que reconocer que, en ocasiones, algunos
procesos de nulidad se han hecho polémicos por tener como protagonistas a
personajes famosos. Personas que viven con sus parejas sin estar
casadas, que tienen varias experiencias matrimoniales a sus espaldas...
A la gente de a pie le extraña que la Iglesia no tenga
en cuenta este estilo de vida. Frente a ello, don Isidro Arnáiz,
Presidente del Tribunal Eclesiástico de Madrid, recuerda
que, «en una declaración de nulidad del matrimonio,
la Iglesia, en lo que tiene que fijarse, es en las circunstancias
que concurrieron en el momento de la celebración del matrimonio.
Las circunstancias posteriores a la celebración de ese
matrimonio pueden servir de indicio respecto a lo que sucedió en
el momento de la celebración, o no. La vida posterior
de las personas tiene que ver con la moral cristiana, y tendrán
que pedir perdón por sus conductas contrarias a la doctrina
y la moral de la Iglesia, pero, para un Tribunal, lo que cuenta
es lo que sucedió, y las circunstancias que concurrieron
durante la celebración del matrimonio».
¿La Iglesia
se enriquece con los procesos de nulidad?
Lo cierto es que la Iglesia, por cada expediente,
recibe 700 euros, en concepto de derechos del tribunal. Esto
supone tan sólo una tercera parte de lo que cuesta el mantenimiento
del tribunal. Dicho de otra manera: a la diócesis le cuesta
dinero mantener los tribunales, con lo que la nulidad, al final,
se convierte en un auténtico servicio.
¿Por qué hay matrimonios, con siete hijos, casados
durante toda una vida, que terminan consiguiendo la declaración
de nulidad?
El hecho de que un matrimonio haya convivido
durante muchos años, e incluso que hayan tenido muchos hijos, no significa
que sea válido. En el momento del consentimiento, muchos
años atrás, podían estar sucediendo cosas
que anularan este matrimonio, de forma que nunca hubiera tenido
lugar, como la falta de libertad, la incapacidad de muchos tipos,
etc. Si esto se demuestra, el matrimonio es nulo, y nunca existió.
¿Qué es la famosa inmadurez afectiva, y cómo
se puede demostrar?
La abogada matrimonialista doña Rosa Corazón afirma
que la inmadurez afectiva es la «incapacidad para entregarse,
lo cual es algo bastante genérico en el sustrato de muchos
trastornos de personalidad, una incapacidad para aceptar a la
otra persona como lo que es, para compartir la vida, para enriquecerse
mutuamente a través del matrimonio, para la donación».
Si todos tenemos
cierta inmadurez, ¿no deberían
ser todos los matrimonios nulos?
En primer lugar, hay que dejar muy claro
que sólo los
trastornos psíquicos serios son los que invalidan el consentimiento
matrimonial. Una inmadurez leve podría reducir la libertad
de una persona, pero desde luego no anula su voluntad y su capacidad
para entender. Hay que distinguir, por tanto, la enorme diferencia
que hay entre la incapacidad, y la mera dificultad. La primera,
anula; la segunda, es una responsabilidad común a todos,
al tomar una decisión tan importante como la del matrimonio.
Casi todo el mundo, al casarse, cuenta con algunos puntos de
su personalidad en los que aún tiene que madurar. En ese
sentido, juega un papel muy importante la formación durante
el noviazgo.
Una nulidad matrimonial... ¿no
es un divorcio encubierto?
La nulidad significa que el matrimonio
nunca existió,
porque hubo algo gravísimo que impidió que naciera.
Por lo general, cuando la gente pide la declaración de
nulidad, es para rehacer su vida, siendo coherente con su fe.
¿Qué diferencias hay entre separación,
divorcio y nulidad?
Artículo relacionado: Nulidad
matrimonial, anulación del matrimonio, divorcio y separación
en
el derecho canónico.
Cuando dos personas casadas ven que su
convivencia matrimonial es imposible, tanto la ley civil como
la canónica autorizan
su separación. En cuanto al divorcio, al llevarse a cabo,
deja de haber matrimonio para el Estado, aunque sí se
reconoce que hubo un matrimonio. No así para la Iglesia,
pues el matrimonio es indisoluble. Donde sí se produce
congruencia entre Iglesia y Estado es en los casos de nulidad.
De la misma manera que cuando una pareja se casa por la Iglesia,
este matrimonio es válido también a efectos civiles,
la nulidad reconoce que no hubo matrimonio en ningún momento,
ni para la Iglesia, ni para el Estado.
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la diócesis le cuesta dinero mantener los tribunales, con
lo que la nulidad, al final, se convierte en un auténtico
servicio |
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