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Las tareas de la Comisión Ecclesia Dei pasan a la Doctrina de la FeEl Papa Francisco a través de una Carta Apostólica en forma Motu proprio publicado este sábado, 19 de enero, establece que a partir de ahora, se suprime la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, instituida el 2 de julio de 1988, “con la finalidad de colaborar con los Obispos y Dicasterios de la Curia Romana, facilitando la plena comunión eclesial de sacerdotes, seminaristas, comunidades o religiosos y religiosas, ligados a la Fraternidad fundada por Mons. Marcel Lefebvre, que deseaban permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia Católica, conservando sus propias tradiciones espirituales y litúrgicas”.

En la Carta Apostólica, el Pontífice explica que ha tomado esta decisión porque han cambiado las condiciones que llevaron al Papa Juan Pablo II a la institución de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. Asimismo, el Santo Padre constata que, los Institutos y Comunidades Religiosas que habitualmente celebran en su forma extraordinaria han encontrado hoy su propia estabilidad de número y de vida. Además, el Papa señala que las finalidades y cuestiones tratadas por esta Comisión son principalmente de naturaleza doctrinal; y deseando que estos objetivos se hagan cada vez más evidentes a la conciencia de las comunidades eclesiales.

Se promulga una nueva Ley sobre gobierno de la Ciudad del VaticanoEl Santo Padre con quirógrafo del 22 de febrero de 2017 ha delegado a Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Giuseppe Bertello, “el poder y toda la facultad necesaria para redactar una nueva Ley sobre el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano y los reglamentos correspondientes necesarios para el funcionamiento del aparato administrativo del Estado“, en vista “de la urgente necesidad de reorganizar la estructura del Estado y hacer que responda a las necesidades de hoy” para “que sea todavía más clara la peculiar finalidad institucional del Estado de la Ciudad del Vaticano, llamado por su naturaleza a garantizar a la Sede de Pedro la independencia absoluta y visible”.

Con el mismo Quirógrafo, se ha instituido una comisión de trabajo para ayudar en la tarea asignada al Cardenal Presidente, que se reunió por primera vez el 21 de marzo de 2017 y luego, periódicamente, hasta julio de 2018.

Se presentó la Constitución Apostólica Episcopalis Communio del Papa FranciscoEsta mañana a las 11.00, en la Sala de Prensa de la Santa Sede se presentó la Constitución Apostólica Episcopalis communio del Santo Padre Francisco, sobre la estructura del Sínodo de los Obispos.

Intervinieron en la presentación el Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos; Mons. Fabio Fabene, Subsecretario, y el Dr. Dario Vitali, Consultor de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos y Profesor Ordinario de Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana.

http://iuscanonicum.org/Para comprender la doctrina católica de la liberad religiosa, es importante la Declaración Dignitatis humanae (DH) sobre el derecho de libertad religiosa. Según este documento la libertad religiosa tiene como fundamento la naturaleza misma de la persona y consiste en que todos los hombres deben estar inmunes de coacción, tanto por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y ello de tal manera que en materia religiosa ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella, privada o públicamente, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos (DH 2).

Esta declaración fue de las más controvertidas en el post-concilio, sobre todo entre los llamados tradicionalistas, que no la aceptan pretendiendo que contradice a diversas declaraciones anteriores de Papas. En efecto, hay diversas declaraciones pontificias de Pontífices del s. XIX y principios del s. XX que condenan la libertad religiosa.

Francisco

Constitución Apostólica
Episcopalis communio

Sobre el Sínodo de los Obispos

1. La comunión episcopal (Episcopalis communio), con Pedro y bajo Pedro, se manifiesta de una manera peculiar en el Sínodo de los Obispos, que, instituido por Pablo VI el 15 septiembre de 1965, constituye uno de los más precioso legados del Concilio Vaticano II1. A partir de aquel momento el Sínodo, nuevo en sus institución pero antiquísimo en su inspiración, se presta una eficaz colaboración al Romano Pontífice, según los modos establecidos por él mismo, en las cuestiones de mayor importancia, es decir, aquellas que requieren especial ciencia y prudencia para el bien de toda la Iglesia. De tal manera el Sínodo de los Obispos, «representando a todo el episcopado católico, manifiesta que todos los obispos participan en comunión jerárquica de la solicitud por la Iglesia universal»2.

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