Ius Canonicum - Derecho Canónico - Otros artículos de la función de enseñar

La catequesis en el derecho de la IglesiaSe llama catequesis a la predicación de la doctrina cristiana dada generalmente de modo orgánico y sistemático, con miras a la iniciación en plenitud de la vida cristiana (cf. Ex. Ap Catechesi tradendae, n. 18). Normalmente va unida a la recepción de ciertos sacramentos, pero puede impartirse en otros contextos.

Se puede decir que la catequesis es una función esencial para la Iglesia, en la medida en que con ella se desarrolla el mandato recibido del Señor: «id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mc 16, 15). Evidentemente la catequesis no es el único modo de cumplir con este mandamiento, pero el hecho es que en la Iglesia ha existido un proceso catequético desde los primeros cristianos.

El objetivo de este artículo no es exponer la función de la catequesis en la vida de la Iglesia ni sus formas o modalidades, sino simplemente explicar las relaciones de justicia que surgen de esta importante tarea eclesial.

Es función de la legítima autoridad de la Iglesia organizar la catequesis. El canon 775 da al Obispo diocesano la competencia sobre la organización de la catequesis.

Can. 777. Procure el párroco especialmente, teniendo en cuenta las normas dictadas por el Obispo diocesano:

1 que se imparta una catequesis adecuada para la celebración de los sacramentos;

2 que los niños se preparen bien para recibir por primera vez los sacramentos de la penitencia, de la santísima Eucaristía y de la confirmación, mediante una catequesis impartida durante el tiempo que sea conveniente;

3 que los mismos, después de la primera comunión, sean educados con una formación catequética más amplia y profunda;

4 que, en la medida que lo permita su propia condición, se dé formación catequética también a los disminuidos físicos o psíquicos;

5 que, por diversas formas y actividades, la fe de los jóvenes y de los adultos se fortalezca, ilustre y desarrolle.

Por lo tanto, los sujetos de la catequesis son tres:

a) El Obispo, que ha de dictar las normas que se refieren a la catequesis en su diócesis.

b) El párroco, que tiene la obligación de organizar la catequesis en su ámbito.

c) El fiel, que tiene derecho a recibir la catequesis. A este respecto, el canon citado describe varias situaciones:

1. Se debe impartir para recibir los sacramentos.

2. Se debe procurar la continuación de la catequesis una vez recibidos los sacramentos de iniciación cristiana.

3. Se debe ofrecer también a los jóvenes y adultos.

4. No se debe omitir para los disminuidos físicos o psíquicos, aunque adecuada a sus condiciones.

Obsérvese que entre los sujetos de la catequesis no se citan a los catequistas. Su función se deriva del encargo ministerial recibido por los párrocos: ellos pueden delegar en personas de su confianza la organización de la actividad catequética, y de hecho así lo hacen en la mayoría de los casos. No obstante no se debe olvidar que la responsabilidad está atribuida al párroco, por lo que debe asegurar que esta se imparte convenientemente.

Se debe tener en cuenta, por otro lado, que no es una obligación del fiel colaborar en la catequesis. Esto requiere una matización: por un lado, porque sí es obligación de todos los fieles “trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del orbe entero” (can. 211), y los fieles laicos específicamente deben “trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo” (can. 225 § 1), pero de ahí no se deriva obviamente la obligación de aceptar el encargo que un párroco propone de ayudar en una catequesis. Las obligaciones de los cáns. citados se pueden concretar de muchas maneras, no necesariamente ayudando en una catequesis.

Otro aspecto a considerar es el deber de los padres de atender a la educación cristiana de sus hijos:

Can 226 § 2. Por haber transmitido la vida a sus hijos, los padres tienen el gravísimo deber y el derecho de educarlos; por tanto, corresponde a los padres cristianos en primer lugar procurar la educación cristiana de sus hijos según la doctrina enseñada por la Iglesia.

Serán ellos, por lo tanto, los responsables de la formación cristiana de sus hijos. La concreción de este deber abarca múltiples aspectos, pero en este campo incluye la obligación de facilitarles la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana en los momentos adecuados, inscribiéndolos para ello en la catequesis de acuerdo con las directrices generales del Obispo en cada diócesis.

Para organizar la catequesis, el Obispo y los agentes de catequesis deben tener en cuenta en primer lugar el Directorio General de Catequesis. Actualmente está en vigor el promulgado por la Congregación para el Clero el 25 de agosto de 1997. Anteriormente había otro promulgado en 1971. Muchas Conferencias episcopales han aprobado además Directorios nacionales, que también se deben tener en cuenta. Algunos Obispos han promulgado sus propios Directorios, los cuales obviamente deben ser seguidos por las parroquias. También se debe tener en cuenta la Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae, promulgada por San Juan Pablo II en 1979.

¿Puede organizarse la catequesis en centros católicos fuera de las parroquias? En principio no hay inconveniente para que otros centros, como colegios y capellanías, organicen sus propias catequesis. El derecho canónico de ámbito universal no obliga a ir a la parroquia a prepararse para los sacramentos, salvo para los padres del bautismo de niños (cf. can. 851, 2). El Directorio General de Catequesis, en el n. 260, prevé que puede haber catequesis en las escuelas católicas, y el n. 262 en asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles. De hecho en muchos lugares los colegios de inspiración católica (sean católicos de modo formal o no) organizan la catequesis de la primera comunión y de la confirmación con fruto. Sin embargo la legítima autoridad diocesana puede decidir que la catequesis esté reservada a la parroquia. En todo caso, y como es natural, donde los colegios y capellanías organicen la catequesis, deben seguir las indicaciones de la diócesis.